Offer Engine
La oferta entra como dato y salen la landing y las creatividades. La revisión y la publicación siguen pasando por una persona.
Cambiar una oferta en un negocio con catálogo no es cambiar un número. Es precio, cuota, condiciones de financiación, landing, banners en cinco formatos, textos de anuncio y, cuando todo eso está, publicar. Multiplícalo por modelos, por sedes y por mes.
En un grupo con muchos puntos de venta esto significa coordinar a cuenta, diseño, desarrollo y gestión de campaña cada vez. Y cada paso manual es un sitio donde meter la pata con una URL.
Un lunes cualquiera, tres personas esperando a una cuarta para publicar una oferta que llevaba una semana decidida. Empezamos por la pieza que más se repetía, la landing, y el resto vino detrás.
Alguien de cuenta recibía la promoción del mes en un PDF o en un correo. A partir de ahí: abrir un ticket a diseño, esperar los banners, pedir a desarrollo la landing o duplicarla a mano, revisar que los precios coincidieran con lo que decía la marca, montar la campaña y publicar. Cada paso con su espera y con su versión equivocada de la URL circulando por Slack.
El sistema toma la oferta ya estructurada como dato y genera la landing adaptada, los textos y los formatos de creatividad. A partir de ahí sigue habiendo trabajo humano: alguien revisa el resultado, ajusta lo que haga falta y da la publicación por buena.
No es un botón que lo hace todo, y no quiero venderlo como tal. Lo que ha desaparecido es la parte mecánica y repetitiva, que era la mayoría del tiempo.
La oferta estructurada como dato genera landing, creatividades y el activo preparado para publicar.
No decide qué oferta hay que hacer, ni el precio, ni si la cuota que ha puesto la marca tiene sentido. No revisa que la financiación esté bien explicada. No publica sin que alguien lo mire.
La persona decide la oferta y valida el activo. El sistema se encarga de lo mecánico. Cuando algo se ve raro en la revisión, casi siempre es un problema del dato de entrada, no de la generación.
Le falta cerrar el círculo con el stock: hoy no impide publicar una oferta cuyo vehículo ya no está disponible, eso lo cazan las alertas por otro lado. También le falta hacer más fácil la revisión, que sigue exigiendo abrir varias pestañas.
Reducir todavía más los pasos entre que cambia el dato de origen y que el activo está actualizado, y mejorar el aviso cuando una oferta publicada deja de tener stock detrás.
Herramienta interna de Digital Hamster. No está a la venta y no tiene demo: si te interesa cómo está montada, hablamos.